Empezando por el principio.
En "Flags", Damon Albarn demuestra una vez más su eficiencia para reclutar al dream team de la melancolía británica. Esta vez se rodea de Grian Chatten (el alma post-punk de Fontaines D.C.) y la intensidad poética de Kae Tempest, creando un gesto estético que se siente como un abrazo en medio de una tormenta.
El track es un preview de la secuela que War Child Records lanzará — en 13 días — para apoyar a niños en zonas de conflicto, siguiendo la estela del legendario HELP de 1995.
Aquel disco original de los 90 fue un hito histórico donde Oasis y Blur dejaron de pelearse por cinco minutos para ayudar; ahora, en esta nueva entrega, la industria se vuelve a volcar con nombres como Arctic Monkeys, Pulp y Depeche Mode, entre otros.
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"SABES QUÉ???" de Natalia Lacunza es otra reacción a lo cute, en la misma línea que "ya no soy linda anymore" de hace unas semanas. Lacunza dice algo que me parece bastante fuerte: "he pensado tanto en mí que ya no quiero ser". Es decir, el hartazgo del autoconocimiento obsesivo, de tanto mirarse al espejo emocional que ya no queda nada más que ver. Musicalmente, la rola se mueve entre el rock indie y el electrónico, con un sonido que recuerda a mediados-tardíos de los 2010s: hay algo de MGMT, algo de Foster the People, pero también usa breaks dulces para suavizar la cosa y no quedarse solo en la angustia.
Me parece que la canción habla de la decepción de una generación que hizo todo bien: estudiaron, se prepararon, se cuidaron, siguieron las reglas... y el futuro no es brillante, ni prometedor. Lacunza no le pone dramatismo extra, solo dice las cosas como son. Y ese gesto de honestidad sin victimizarse es lo que le da fuerza a la rola. Es música que entiende el cansancio sin rendirse del todo, que todavía puede armar un gancho pegajoso aunque lo que diga no sea nada alentador.
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"Antes de Ti" de Diamante Eléctrico es una balada de amor bien hecha, sin más pretensiones que cumplir su función. La banda colombiana siempre ha tenido buen swing, logrado tanto con la batería como con el bajo. El bajista, Juan Galeano (también vocalista) es particularmente bueno. En este caso, la historia es común en el pop: el fiestero que anda en el tingolilingo se enamora y canta que no era así hasta que conoció a la persona amada. Nada muy novedoso líricamente, pero tampoco importa tanto cuando la música está bien resuelta.
La producción es meticulosa, como suele ser con Diamante Eléctrico. El micrófono de la voz de Galeano está comprimido, y parece a propósito, como queriendo lograr el efecto de haber llegado al límite del aparato. Es una rola con buen craft, fabricada con cuidado y atención al detalle. No es aspiracionista ni busca reinventar nada, pero tampoco le pide nada a nadie. Hace lo que tiene que hacer y lo hace bien, y a veces ser competente es más que suficiente.
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En "Ojos Secos", el Tocayo No. 1 (Adrián Quesada) nos entrega una pieza maestra de lo que él define como Boleros Psicodélicos. Es originario de Laredo, Texas 🤠 y logra rescatar la estructura del despecho latino y bañarla en una neblina de reverberación que parece sacada de un spaghetti western fronterizo. La eficiencia con la que hace que el sentimiento suene antiguo y moderno a la vez es, francamente, envidiable. Mañana y pasado imparte un curso de producción "Analog Sounds in Digital World" en CDMX. ¡De ese pelo!
La industria tiene los ojos puestos en él, especialmente tras su participación en la banda sonora de Emilia Pérez. La película de Jacques Audiard fue un polvorín de opiniones, dividiendo a medio mundo entre el aplauso por su audacia y la crítica por su enfoque, pero lo que nadie discute es que el toque sonoro de Quesada —el cerebro detrás de Black Pumas— le dio una atmósfera única. Este disco es el puente perfecto entre la radio de transistores de nuestras abuelas y la psicodelia de vanguardia. Es la canción ideal para sentir que tu vida es una producción de Cannes, aunque solo estés esperando a que cambie el semáforo.
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La voz de Jill Scott es un instrumento que sabe exactamente cuándo soltarse. En "Beautiful People" empieza contenida y conforme avanza le mete jazz, improvisa sobre la estructura, y los coros le responden como buenos interlocutores. Es una conversación que libera a la voz sin que la canción pierda el hilo.
Abajo, la batería sostiene todo con una elegancia casi discreta, y en ese espacio el bajo baila: sube, baja, regresa, se mueve alrededor de los golpes con una libertad que suena espontánea pero está calculada. Esta rola tiene muchos detalles, y vale la pena darles la oportunidad de aparecer: si pueden, pónganla con audífonos.
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Esta versión de "wyd" de Remi Wolf es perfecta. Batería, bajo, guitarra, trompeta y Remi, no hace falta más. Grabada en el Electric Lady, el estudio de Hendrix en Greenwich Village, la rola es una jam session capturada en vivo. Sun Ra decía que el jazz era una forma cósmica y fundamental de comunicación, devenido del talento individual manifestado a través del craft del músico. Remi y su banda hacen precisamente eso: hay una base, claro, la estructura de "wyd", pero sobre ella se crecen. Empiezan a jugar y poco a poco se elevan por los aires. El ingeniero hizo lo mejor que pudo para grabar la sesión, pero la voz de Remi no cabe por los micrófonos: conforme se eleva, también escuchamos un poco de distorsión y compresión. La batería, el bajo y la guitarra tienen su lugar, improvisan por turnos, pero la trompeta envuelve la voz de Remi como si fueran una sola cosa.
La música es solo la mitad. La letra es brutal. Le habla a su entourage: quieren escargot, cordon bleu, y good blow... pero ella les contesta "I don't need your validation, 'cause I got me and medication". Mic drop. Es de esas rolas que hay que escuchar con audífonos, con cafecito, en silencio y varias veces. Les cambiará la vida.
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Con "Vida No Te Vayas", Los Yaguarú de Ángel Venegas nos entregan una cátedra de cumbia orquestada con ese sello inconfundible del Estado de México. Es una pieza de una eficiencia sentimental aterradora: la estructura de los metales y ese piano melancólico están diseñados para que sientas que perdiste al amor de tu vida, incluso si solo vas sentado en el transporte público un martes por la mañana.
Es el corazón de la cultura sonidera y pilar fundamental de esa joya de la curaduría digital que es la playlist "Mix de Microbusero" en Spotify (recomiendo ampliamente); música ideal para cuando la ruta es larga y el corazón está en pedazos. Lo mejor: se presentan este 22 de marzo en el Auditorio Nacional de la CDMX. Es algo así como la MicrobúsGala. ¿Quién se anima? ¿Jalan o se enclochan?
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"Grietas" es una colaboración entre Lido Pimienta y Newen Afrobeat que funciona precisamente porque ambos entienden que la música no se trata solo de lucirse, sino de construir algo juntos. Guitarras del norte de África, trompetas funkosas y unas percusiones que merecen toda la atención. La banda abre con una introducción instrumental, luego la voz de Francisca Riquelme o Fran Ri, luego Lido y poco a poco todos se suben. La voz de Fran Ri tiene cuerpo y le da unidad a la rola. Las voces son todas claras, con pronunciación marcada por sus respectivos acentos, porque el origen y la identidad importan. Lido, nacida en Colombia y radicada en Toronto, tiene una discografía sólida como solista, pero lo suyo, lo suyo, son las colaboraciones. Su música ha evolucionado: siempre tuvo un sonido muy latino, moderno y abstracto, pero en su material más reciente le ha bajado a lo electrónico para subirle a lo orgánico.
Newen Afrobeat, banda chilena seguidora de Fela Kuti y Tony Allen, hace todo a mano, con cuidado y buen swing. Newén significa fuerza en mapuche, y se nota: vibran intensamente, se oyen muy en sintonía. Las percusiones son particularmente buenas y merecen ser escuchadas con atención. Su discografía tiene material muy detallado: las guitarras, las trompetas, las pausas, todo está en su lugar, pero ocupan todos los lugares. Los Newén tienden a hacer canciones largas, una rareza en estos días de rolas de dos minutos y cuarto; "Grietas" dura un poco más de cinco minutos. La letra es peculiar porque habla del cambio climático, sus consecuencias e intersecciones con la raza y la clase. No es común en el pop, pero las letras de Lido son así.